Las baterías externas son de lo que más se devuelve y de lo que más cuidado hay que tener al revisarlo. Con la seguridad no hay negociación: una carcasa deformada, un calentamiento raro o un olor extraño y esa unidad se aparta. Las que pasan el filtro se venden bien, siempre que expliques su capacidad real y respetes las reglas de envío.
La revisión de seguridad, primero
Antes de conectar nada, coge cada batería y mírala:
- Deformaciones. Apóyala sobre una mesa: si baila, si la tapa se levanta o si la carcasa está abombada, la celda está hinchada. Se retira sin excepciones.
- Golpes y grietas, sobre todo en las esquinas.
- Los conectores, que deben estar limpios y firmes. Un USB-C flojo es motivo de descarte.
- Olor. A dulzón o a químico significa fuga.
- Etiqueta legible, con fabricante, capacidad en mAh y en Wh, y entrada y salida.
Después, la prueba en caliente: ponla a cargar sobre una superficie que no arda, vigílala los primeros minutos y tócala. Templada es normal. Que queme, no.
La capacidad real no es la del envase
Es la queja número uno de los compradores y tiene una explicación sencilla. Los miliamperios hora de la etiqueta se miden dentro de la celda, que trabaja a menos voltaje que la salida USB. Al subir ese voltaje se pierde energía, y parte se va en calor. Como referencia, la capacidad aprovechable suele quedarse en torno a dos tercios de la cifra impresa.
Por eso conviene hablar de vatios hora, que es la unidad que piden las compañías de transporte. Se calculan multiplicando los mAh por el voltaje de la celda y dividiendo entre mil.
| Capacidad | Vatios hora aproximados | Para qué da |
|---|---|---|
| 5.000 mAh | Unos 18 Wh | Una carga de móvil |
| 10.000 mAh | Unos 37 Wh | Dos cargas de móvil |
| 20.000 mAh | Unos 74 Wh | Varios días o una tableta |
| 25.000 mAh | Unos 92 Wh | Portátil por USB-C |
Anuncia siempre las dos cifras y explica la diferencia en el propio anuncio. Ahorra discusiones después de la venta.
Cómo probarla en media hora
- Cárgala del todo y anota cuánto tarda. Si no sube de cierto porcentaje, la celda está gastada.
- Descarga con un móvil de pruebas y mira cuánto sube la batería del teléfono.
- Con un probador USB de los baratos, comprueba el voltaje y el amperaje que entrega.
- Prueba todos los puertos, incluida la entrada de carga y, si la tiene, la carga rápida.
- Comprueba el indicador de nivel, que a veces se queda fijo.
Una batería que no llega a la mitad de lo que promete no se vende: se usa en casa o se recicla.
Guardar y cargar sin sustos
- No las cargues sin vigilancia mientras duermes o cuando no estés en casa.
- Guárdalas a media carga si van a estar meses paradas, y dales un ciclo de vez en cuando.
- Lejos del calor. Un coche al sol en verano es el peor sitio posible.
- Nunca en un cajón con llaves, monedas o piezas metálicas sueltas.
- Sin apilar peso encima ni apretarlas dentro de una caja llena.
- Si una se hincha, sácala del edificio o guárdala en un recipiente metálico hasta llevarla al punto limpio.
Enviarlas es otra historia
Las baterías de litio viajan como mercancía peligrosa. En avión solo se admiten en el equipaje de mano y nunca facturadas en la bodega, con límites de capacidad que fija cada compañía. Por mensajería, cada agencia tiene sus propios requisitos de embalaje, etiquetado y declaración, y algunas no las aceptan en determinados servicios. Consulta las condiciones vigentes del transportista antes de contratar el envío y declara siempre el contenido real.
En la práctica, esto cambia tu forma de venderlas. La entrega en mano evita el problema entero, y si envías, el embalaje tiene que ser el que pide la agencia, no una bolsa acolchada cualquiera. Las bases de un envío bien preparado están en cómo empaquetar envíos de segunda mano, y el detalle de las restricciones, en las normas al enviar baterías y pilas.
Las que no pasan el filtro
No van a la basura normal. Son residuo electrónico y se llevan al punto limpio o al contenedor de aparatos y pilas de una tienda que los recoja. No las abras, no las perfores y no intentes reparar una celda hinchada.
De dónde salen
Las baterías externas se regalan mucho y se devuelven casi igual, sobre todo cuando el comprador ve que carga menos veces de lo que esperaba. Por eso aparecen a menudo en nuestra caja sorpresa de electrónica, de 99 €, entre los hasta 30 artículos de tecnología que lleva. Las probamos antes de meterlas en la caja y apartamos las que no pasan la prueba.
Cuando recibas un lote, haz la comprobación general con la checklist para revisar una caja de devoluciones y dedica a las baterías una revisión aparte, la de este texto. Para colocarlas, los canales que mejor funcionan con electrónica pequeña están en dónde vender electrónica de segunda mano.
Si compras la caja y prefieres no dar tus datos de tarjeta en una tienda que aún no conoces, tienes el pago al repartidor sin recargo, con tarjeta o en tres plazos sin intereses. Las opciones están explicadas en cajas de devoluciones contra reembolso.
