A los proveedores de liquidaciones se les elige por tres cosas: que se puedan identificar, que pongan por escrito qué te venden y en qué estado, y que acepten que empieces pequeño. Si alguno de esos tres puntos falla, el precio da igual. Esta es la comprobación completa, con las preguntas exactas que conviene mandar por correo antes de pagar nada.
Antes de pedir precio: cinco minutos de comprobación
Haz esto antes de escribir al proveedor, porque descarta a la mitad sin gastar tiempo:
- Identidad en la propia web. Quien vende por internet en España tiene que decir quién es: razón social o nombre, NIF y un domicilio. Si solo hay un formulario y un correo genérico, ya sabes por dónde vas.
- Coherencia entre nombres. El nombre comercial, el titular del dominio, la cuenta bancaria y la empresa que factura deberían apuntar a lo mismo. Cuando no coinciden, pregunta el motivo y espera una respuesta concreta.
- Rastro del almacén. Busca la dirección en un mapa y mira si hay una nave, fotos de la ficha del negocio o reseñas. Un mayorista real ocupa metros cuadrados en algún sitio.
- Antigüedad. Una web recién creada no descalifica a nadie, pero sube el listón del resto de comprobaciones.
- Qué dice de sí mismo. Desconfía de quien se presenta como vendedor de una gran marca o de una tienda concreta. Nadie serio necesita apoyarse en un nombre que no es suyo.
Si el proveedor es una tienda online abierta al público, aplícale también lo de cómo comprobar la fiabilidad de una tienda online.
Las preguntas exactas para el primer correo
Copia estas preguntas y mándalas tal cual. Lo importante no es solo la respuesta: también cuánto tarda, si contesta a todo o si esquiva la mitad.
- ¿Qué tipo de stock es: devoluciones de cliente, excedente nuevo o material retirado de tienda? ¿En qué proporción?
- ¿El género está revisado y probado, o se vende tal como llegó?
- ¿Hay manifiesto? ¿Me lo enviáis antes de pagar y con referencias de producto?
- ¿Qué garantizáis del contenido y qué no?
- ¿El precio es en vuestro almacén o puesto en mi dirección? ¿Quién contrata el transporte?
- ¿El precio lleva IVA? ¿La factura sale con el IVA desglosado?
- ¿Cuál es el pedido mínimo y qué formas de pago admitís?
- Si el contenido no coincide con lo acordado, ¿qué plazo tengo para reclamar y qué pruebas pedís?
- ¿Quién paga el transporte de una devolución o de un cambio?
- ¿Puedo ver la mercancía antes, en persona o por videollamada?
Una respuesta útil es concreta y aburrida. Las que deberían preocuparte son las que llegan llenas de promesas y vacías de condiciones, las que responden a tres preguntas de diez, o las que remiten a un chat privado para hablar «con más calma».
Lo que tiene que estar por escrito antes de pagar
| Qué pides | Por qué importa | Mala señal |
|---|---|---|
| Descripción del lote y cantidad | Es lo que compras | «Género variado» y nada más |
| Estado y si está probado | Cambia el precio y tu trabajo | «Está todo bien» sin detallar |
| Precio, IVA y transporte | Es el coste real | Un precio suelto sin decir qué incluye |
| Plazo y forma de entrega | Planificas el espacio | Fechas que nunca se concretan |
| Plazo y condiciones de reclamación | Es tu única defensa | «Se vende tal cual» y punto |
| Datos fiscales completos | Necesarios para la factura | Solo un nombre de pila |
Guarda esos correos. Un acuerdo por escrito no tiene que ser un contrato con sellos: una cadena de mensajes donde el proveedor confirma cada punto ya vale mucho más que una llamada.
Formas de pago y lo que te protege cada una
| Forma de pago | Protección | Cuándo usarla |
|---|---|---|
| Contra reembolso | Pagas cuando llega el paquete | Primeras compras pequeñas |
| Tarjeta | Puedes reclamar a tu banco | Compras online con tienda identificada |
| Transferencia a la empresa | Deja rastro, pero es difícil de revertir | Cuando ya conoces al proveedor |
| Transferencia a un particular | Ninguna | Nunca |
| Criptomonedas o envío de dinero | Ninguna y sin marcha atrás | Nunca |
Dos avisos que se repiten en las historias que acaban mal: la cuenta bancaria cambia a última hora «por un problema con el banco», y la urgencia aparece justo cuando dices que te lo vas a pensar. Las dos cosas son motivo suficiente para parar la operación.
La compra de prueba: el filtro que de verdad funciona
Ninguna comprobación sustituye a un pedido pequeño. Haz el más barato que te admitan y mide cinco cosas:
- Tiempo de respuesta. Cuánto tarda en contestar cuando ya tiene tu dinero, comparado con cuando lo estaba pidiendo.
- Plazo real de envío frente al que te prometió.
- Coincidencia. Compara lo que llega con lo que te dijo: categorías, cantidad y estado.
- Estado real del género. Cuántos artículos funcionan, cuántos vienen incompletos y cuántos no se pueden vender.
- Cómo reacciona ante una incidencia. Reclama algo pequeño aunque no sea grave, solo para ver la respuesta. Es la prueba más informativa de todas.
Puntúa cada punto del 1 al 5 y apúntalo. Con dos o tres proveedores probados tendrás una tabla que vale más que cualquier opinión leída por internet, porque está hecha con tu dinero y con tu tipo de mercancía.
Cuándo levantarte de la mesa
- El manifiesto llega siempre «mañana» y nunca antes del pago.
- Las condiciones cambian entre un correo y el siguiente.
- La factura no lleva NIF o no desglosa el IVA.
- No admite ninguna compra de prueba ni explica por qué.
- El almacén no se puede visitar nunca, ni siquiera por videollamada.
- El precio baja de golpe cuando dices que te lo piensas.
- Te promete marcas concretas en un lote sin revisar.
Ninguna de estas señales prueba nada por separado, pero dos juntas son suficientes para buscar otro proveedor. El mapa de dónde buscarlos está en dónde comprar palets de devoluciones y en la comparativa de mayoristas de productos para revender.
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