Los mayoristas para revender se dividen en cuatro grandes familias: liquidación y devoluciones, excedente de stock, importación directa y dropshipping. Cada una pide un presupuesto distinto y deja un margen distinto, y la que más barato vende es también la que más riesgo tiene. Elegir bien depende de cuánto puedes invertir, cuánto espacio tienes y cuánto tiempo puedes dedicarle.
Qué hace un mayorista y qué no
Un mayorista vende volumen a precio de coste reducido, y a cambio te traslada a ti el trabajo de clasificar, fotografiar, vender y atender al comprador. No te garantiza que lo que compras se venda, ni que se venda rápido. Ese es el trato, y quien lo entiende al revés se lleva el disgusto.
La otra idea que conviene fijar: el precio por unidad no dice nada por sí solo. Un lote a dos euros el artículo es caro si la mitad no se vende. Lo que importa es el coste por artículo vendido, no el coste por artículo comprado.
Tipos de proveedor para revender
| Tipo de proveedor | Qué te vende | Inversión de entrada | Margen | Riesgo |
|---|---|---|---|---|
| Liquidación y devoluciones | Lotes mezclados por categoría | Baja | Alto | Medio |
| Excedente y restos de serie | Producto nuevo de una referencia | Media | Medio | Medio |
| Mayorista de distribución | Catálogo nuevo con pedido mínimo | Media o alta | Bajo | Bajo |
| Importación directa | Contenedor o pedido grande de fábrica | Alta | Alto | Alto |
| Dropshipping | Nada: envía el proveedor | Muy baja | Muy bajo | Medio |
Liquidación y devoluciones
Es la puerta de entrada más común. Se compran lotes formados con mercancía devuelta, sobrante o retirada de tienda, por cajas o por palés. El precio por artículo baja mucho y el margen puede ser grande, pero el contenido llega mezclado y hay que revisarlo pieza a pieza. Si quieres ver cómo funciona este canal en concreto, lo explicamos en comprar devoluciones de Amazon y en liquidaciones de Amazon.
Dentro de esta familia hay subastas profesionales por palés y camiones, con reglas propias y transporte por tu cuenta. Cómo funcionan esas pujas lo contamos en las subastas de devoluciones en B-Stock.
Excedente de stock y restos de serie
Aquí compras producto nuevo y homogéneo: cien unidades del mismo modelo que una marca ya no fabrica o que a un distribuidor le sobran de temporada. La ventaja es que sabes exactamente qué tienes y puedes hacer una sola ficha de producto para todo. La pega es que si te equivocas al elegir, te equivocas cien veces, y ese stock se queda en casa.
Mayoristas de distribución
Son los proveedores clásicos: catálogo, precios por volumen, pedido mínimo y casi siempre exigencia de datos fiscales de empresa o autónomo. El producto es nuevo y con garantía del fabricante, así que el riesgo es bajo, pero el margen también, porque compites contra tiendas que compran mucho más barato que tú.
Importación directa
Comprar en fábrica sale muy barato por unidad y muy caro por pedido. Además de la mercancía, pagas transporte internacional, aranceles, impuestos de importación y despacho de aduanas, y respondes de que el producto cumpla la normativa europea, con su marcado y su documentación. Hay que sumar también los plazos, que se miden en semanas. No es un primer paso.
Dropshipping
No compras stock: publicas el catálogo de un proveedor y, cuando alguien compra, él envía. Arrancas casi sin dinero, pero el margen por venta es pequeño, no controlas los plazos ni el embalaje y la reclamación la recibes tú. Es un negocio de captar compradores más que de comprar bien.
Qué pedir antes de soltar el dinero
Antes de una primera compra, pide esto por escrito. Un proveedor serio contesta sin problema:
- Razón social, dirección y datos fiscales. Compruébalos y busca el nombre de la empresa, no solo el de la web.
- Factura con IVA a tu nombre. Sin factura no puedes deducir nada ni demostrar de dónde viene la mercancía.
- Descripción del lote por escrito: categorías, número de artículos, peso y medidas del palé o de la caja.
- Manifiesto o listado, si lo hay, y si es estimado o real.
- Grado o estado de la mercancía, con qué significa cada etiqueta en su escala.
- Fotos reales del lote concreto, no de catálogo. Pide una con la fecha del día o con una referencia visible.
- Precio final con transporte incluido, indicando si entregan en la puerta y si hace falta carretilla o toro.
- Condiciones si algo llega mal: plazo para avisar, qué pruebas piden y si reponen o abonan.
- Medio de pago que deje rastro. Transferencia a cuenta de empresa, tarjeta o plataforma con protección.
Señales para dar media vuelta
- Solo aceptan pagos por medios que no se pueden reclamar.
- No dan datos fiscales o el nombre no coincide con el de la cuenta bancaria.
- Prometen un porcentaje de beneficio o un valor de reventa garantizado.
- Enseñan siempre las mismas fotos de palés perfectos y precintados.
- Meten prisa con ofertas que caducan en horas.
- No responden por escrito a qué pasa si el lote llega incompleto.
Cómo empezar con poco
La forma barata de aprender es comprar un lote pequeño y llevarlo hasta el final: revisarlo, fotografiarlo, publicarlo, venderlo y apuntar los números. Ese recorrido completo enseña más que cualquier comparativa de proveedores.
- Fija un presupuesto que puedas perder entero sin que te cambie el mes.
- Compra un solo lote, de una categoría que conozcas.
- Apunta cada artículo con su coste repartido y su precio de venta.
- Mide qué porcentaje vendes en 30 días y a qué precio medio.
- Repite con el mismo proveedor antes de probar otro, para comparar con datos.
- Sube el importe solo cuando hayas vendido la mayor parte de lo anterior.
Para dar ese primer paso, la caja sorpresa de electrónica trae hasta 30 artículos por 99 €, y la caja grande de electrónica y hogar, hasta 90 artículos por 195 €, pensada ya para revender. Cuando necesites más de cinco cajas, se trabaja a medida: pide presupuesto de palés y pedidos grandes y te contestamos por correo.
El proveedor bueno es el que repite
Cambiar de proveedor cada mes buscando el precio más bajo es la forma más rápida de acumular stock que no se vende. Lo que funciona es encontrar dos o tres fuentes que entreguen lo que dicen, medir cuánto vendes de cada una y quedarte con la que mejor rote.
Esta semana, elige un proveedor, pídele las condiciones por escrito y haz un pedido pequeño. Con esos números en la mano, la siguiente decisión ya no será una apuesta.