Comprar lotes de productos para revender se resume en tres cuentas: cuánto te cuesta cada artículo puesto en tu casa, cuántos crees que vas a vender de verdad y a qué precio medio. Si esas tres cifras cuadran, el formato del lote y el proveedor son lo de menos. Si no las tienes, cualquier lote parece barato y ninguno lo es.
Qué formatos de lote existen
| Formato | Qué suele traer | Para quién |
|---|---|---|
| Caja de lote pequeño | De 20 a 90 artículos variados | Primer pedido y pruebas de canal |
| Lote por categoría | Solo electrónica, hogar, ropa o juguetes | Quien ya sabe qué vende mejor |
| Lote por grado o estado | Agrupado según su estado | Quien quiere previsión antes que precio |
| Palé mixto | Cientos de artículos de todo tipo | Con espacio, tiempo y canal montado |
| Palé por referencia | Muchas unidades del mismo modelo | Quien vende en volumen o en tienda |
| Camión o contenedor | Varios palés de golpe | Empresas con nave y personal |
El salto entre una caja y un palé no es solo de dinero: es de metros cuadrados, de horas y de logística. Un palé llega en camión, hay que descargarlo y hay que tener dónde abrirlo y clasificarlo. Si eso no lo tienes resuelto, el lote barato se convierte en un problema caro. Las medidas y el contenido habitual de un palé los detallamos en qué es un palé de devoluciones.
Otra división que importa es entre lote revisado y lote sin revisar. En el primero alguien ha probado los artículos y los ha clasificado, y eso se paga. En el segundo compras tal como salió del almacén, más barato y con más sorpresas. La comparación completa está en los lotes de devoluciones sin revisar.
Cómo leer un manifiesto sin tragártelo entero
El manifiesto es una hoja de cálculo con cientos de líneas, y nadie la lee entera. Se audita por muestreo, y en veinte minutos sabes si vale la pena.
- Mira las columnas que hay. Descripción, cantidad, referencia del fabricante y precio de venta original son el mínimo. Si solo pone «lote variado», no es un manifiesto.
- Ordena por precio de mayor a menor. Fíjate en las diez primeras líneas: muchas veces esas diez concentran buena parte del valor declarado. Si esos diez artículos no llegan o llegan rotos, el lote cambia por completo.
- Comprueba diez referencias al azar. Búscalas y mira si el modelo existe y a cuánto se vende hoy, no a cuánto se vendía cuando se hizo la lista.
- Cuenta los duplicados. Treinta unidades del mismo accesorio no son treinta ventas: son un pack y mucho tiempo parado.
- Busca las categorías que no puedes vender. Productos que necesitan instalación, artículos con normativa especial o cosas que no sabrías describir.
- Pregunta si el manifiesto es real o estimado. No es lo mismo una lista escaneada pieza a pieza que un cálculo aproximado del proveedor.
El precio de venta original que figura en la lista es una referencia de catálogo, no lo que vas a cobrar tú. En segunda mano un artículo se cierra bastante por debajo de esa cifra, y el cálculo hay que hacerlo con precios reales de tu canal.
Coste por artículo y punto de equilibrio
Aquí van números de ejemplo, inventados para enseñar el cálculo. No son precios de mercado ni de ningún proveedor.
Imagina un lote que te cuesta 195 € y trae 90 artículos, con el envío incluido. Sumas 15 € de bolsas, cinta y cartón. Coste total: 210 €.
- Coste por artículo recibido: 210 entre 90, unos 2,33 € cada uno.
- Coste por artículo vendido: si calculas que vas a vender 60 de los 90, son 3,50 € cada uno. Esta es la cifra que manda.
- Punto de equilibrio: con un precio medio de venta de 9 €, necesitas vender unas 24 piezas para recuperar los 210 €. Las 36 restantes son tu margen bruto.
- Margen real: réstale comisiones de la plataforma, portes que pagues tú y las horas que le dedicas.
Ese ejercicio cambia la forma de mirar un lote. Deja de importar cuántos artículos trae y empieza a importar cuántos se venden. Para probar escenarios antes de comprar, mete tus cifras en la calculadora de reventa y juega con el porcentaje de venta y el precio medio.
Dos consejos sobre el precio medio. No lo saques del valor de catálogo, sino de anuncios cerrados del mismo modelo y estado. Y no uses la media de los artículos caros, porque lo que llena un lote suelen ser accesorios y menaje de precio bajo.
Errores típicos del primer lote
- Comprar por el valor declarado. Un lote con 2.000 € de valor de catálogo no son 2.000 € en tu bolsillo, ni de lejos.
- Ir al lote más grande desde el principio. Se empieza por el volumen que puedes clasificar en una tarde.
- No contar el transporte ni los impuestos. En palés, el porte puede pesar mucho en el coste final.
- No tener sitio. Un palé abierto en el salón paraliza la casa y acaba en venta rápida y mala.
- Vender primero lo fácil. Si empiezas por lo barato, te queda el stock lento y la sensación de que no rinde. Empieza por lo de más valor.
- No apuntar nada. Sin una hoja con coste, precio y fecha de venta, la segunda compra vuelve a ser a ciegas.
- Pagar por un medio sin rastro. Si algo sale mal, no tendrás forma de reclamar.
- Olvidar el tiempo. Revisar, fotografiar, publicar y enviar ocupa horas reales, y esas horas son un coste.
Antes de publicar nada, haz el repaso de la mercancía con método: en cómo revisar una caja de devoluciones tienes la rutina que usamos, y sirve igual para un lote grande.
Por dónde empezar
Empieza por un lote pequeño de una categoría que entiendas, y llévalo hasta el final antes de comprar el siguiente. La primera vuelta completa te da los tres datos que necesitas para decidir: porcentaje vendido en 30 días, precio medio y horas dedicadas.
Para esa primera vuelta, la caja de devoluciones de Amazon cuesta 49 € y reúne hasta 20 artículos variados, suficiente para aprender el proceso sin arriesgar. Cuando ya sepas qué canal te funciona, la caja grande de electrónica y hogar sube a 195 € con hasta 90 artículos. Las dos llegan con envío gratis y se pueden pagar contra reembolso, y el cupón BIENVENIDA5 resta 5 € desde 49 €.
Abre hoy una hoja de cálculo con cinco columnas (artículo, coste repartido, precio publicado, precio de venta y fecha) y rellénala desde el primer día. En un mes tendrás tu propio punto de equilibrio, y a partir de ahí las compras dejan de ser intuición.