Las subastas de liquidación son ventas por lotes entre empresas: una plataforma publica palets o camiones de devoluciones y excedentes, varios compradores pujan y el lote se lleva la puja más alta. Se compra sin ver la mercancía, se paga por adelantado y se entrega tal cual. El precio que ves en pantalla nunca es el precio final.
El vocabulario, antes de nada
Si no entiendes estas seis palabras, no pujes todavía:
- Lote. La unidad que se vende. Puede ser un palet, un contenedor o un camión completo. No se parte.
- Manifiesto. La lista de artículos del lote, casi siempre en hoja de cálculo, con descripción, cantidad y un precio de referencia de tienda. En devoluciones es orientativo.
- Precio de salida y reserva. El de salida es donde empieza la puja. La reserva es el mínimo por debajo del cual el vendedor no vende, y no siempre se muestra.
- Puja máxima. El importe más alto que aceptas pagar. El sistema puja por ti en escalones hasta llegar ahí.
- Cierre con extensión. Si alguien puja en los últimos minutos, el reloj se alarga. Por eso esperar al último segundo no sirve de nada.
- Comisión de comprador. Un porcentaje sobre la puja que cobra la plataforma. Se suma a lo que pagas.
En el glosario de devoluciones y liquidaciones tienes el resto de términos que te vas a encontrar.
Cómo se desarrolla, paso a paso
- Alta y verificación. Rellenas los datos fiscales de tu negocio y subes la documentación que te pidan. La cuenta queda pendiente hasta que la revisan. Puede tardar días.
- Búsqueda del lote. Filtras por categoría, por estado de la mercancía, por país de salida y por formato. Aquí es donde se gana o se pierde la compra, no en la puja.
- Lectura del manifiesto. Lo descargas y lo trabajas en la hoja de cálculo: cuántas unidades, de qué categorías, qué peso y qué volumen ocupan.
- Cálculo de tu precio máximo. Partes de lo que crees que vas a vender de verdad y restas todo lo demás. Ese número es tu tope y no se toca durante la subasta.
- Puja. Introduces tu máximo. El sistema sube por ti. Si te superan, recibes aviso y puedes subir, pero solo hasta el número que calculaste antes.
- Adjudicación y factura. Si ganas, recibes el importe con la comisión y el IVA que corresponda.
- Pago. Casi siempre por transferencia y en pocos días hábiles. Si no pagas, pierdes el lote y puedes perder la cuenta.
- Transporte y retirada. Contratas tú el camión o lo asigna la plataforma. Hay un plazo para retirar la mercancía del almacén, y pasado ese plazo se cobra almacenaje.
- Recepción. Cuentas los palets delante del transportista y anotas cualquier incidencia antes de firmar. Lo que no queda anotado, después no se reclama.
No todas las ventas de liquidación son subastas
En las mismas plataformas conviven tres formatos y conviene distinguirlos antes de buscar:
- Subasta al alza. Pujas durante un plazo y se lleva el lote la puja más alta. Es el formato del que trata esta guía.
- Precio fijo. El lote tiene un importe de compra inmediata. Ahorras la espera y normalmente pagas algo más.
- Oferta negociada. Propones un importe y el vendedor acepta, rechaza o contraoferta. Aparece sobre todo en lotes que llevan semanas sin venderse.
El formato cambia la prisa, no las cuentas: la comisión, el IVA y el transporte se suman igual en los tres.
Qué te van a pedir antes de dejarte pujar
- Datos fiscales de una empresa o de un autónomo, con NIF-IVA válido para operaciones intracomunitarias si el lote sale de otro país de la Unión Europea.
- Una dirección profesional. En liquidación no se entrega en domicilios particulares.
- Capacidad de descarga: muelle o carretilla elevadora. No todos los camiones llevan plataforma elevadora.
- Un depósito o garantía, en algunas plataformas, antes de la primera puja.
- Gente disponible el día de la entrega. El transportista no espera.
El precio real no es la puja
Esta es la parte que más gente se salta. Antes de pujar, escribe todas las partidas en una hoja:
| Partida | Cuándo aparece | Efecto en el coste |
|---|---|---|
| Puja | Al ganar | Base de todo lo demás |
| Comisión de comprador | En la factura | Porcentaje sobre la puja |
| IVA | En la factura | Según tu empresa y el origen |
| Transporte | Al contratarlo | Depende del país y del peso |
| Descarga y almacén | Al recibir | Personal, alquiler y tiempo |
Y todavía falta lo que no se factura: los artículos que no funcionan, los que llegan incompletos, la gestión del residuo de lo que hay que tirar y las horas que dedicas a probar, limpiar, fotografiar y publicar cada unidad.
Un ejemplo de cuentas
Es un supuesto para enseñar el método, no un precio de mercado. Imagina que ganas un palet por 1.000 €. Súmale una comisión del 10 %, 250 € de transporte y la descarga. Vas por unos 1.400 € antes de tocar nada. Si el palet trae 200 artículos y solo puedes vender 120, cada artículo vendible te ha costado algo menos de 12 €. Si tu precio medio de venta real ronda los 20 €, el margen existe pero se lo come cualquier imprevisto.
Cambia el porcentaje de artículos vendibles del 60 % al 40 % y el coste por unidad vendible se dispara. Ese único número decide si la compra fue buena. Puedes probar tus propias cifras en la calculadora de reventa.
Siete errores del comprador novato
- Calcular con el precio de tienda del manifiesto. Ese importe indica lo que costaba nuevo, no lo que te van a pagar a ti por una unidad usada y sin embalaje.
- Olvidar la comisión y el transporte. Son la diferencia entre ganar dinero y empatar.
- Fiarse del manifiesto en un lote de devoluciones. Ahí la lista es una orientación y la propia plataforma lo advierte.
- Pujar por encima del tope. La emoción de la subida cuesta dinero. El máximo se calcula frío y no se mueve.
- Comprar categorías que no sabes vender. Un palet de recambios de automoción es una ganga solo si tienes clientes de recambios.
- No medir el espacio. Un palet europeo ocupa poco en el suelo y mucho al desmontarlo. Sin sitio, el género acaba en el pasillo y se estropea.
- No leer la política de reclamaciones. Si no sabes qué fotos y qué plazos te van a pedir, no vas a poder reclamar nada.
Cuándo compensa y cuándo no
Compensa si ya vendes, conoces tus precios reales por categoría, tienes almacén y puedes inmovilizar dinero durante semanas. En ese caso el coste por artículo de una subasta es difícil de igualar.
No compensa si estás probando. Pagar por adelantado un lote grande de un vendedor que no conoces, sin saber qué parte podrás vender, es la forma más rápida de que la primera compra sea también la última. Lo mismo vale, multiplicado, para contenedores y camiones completos.
El paso intermedio
Antes de entrar en una subasta, conviene medir tu propia capacidad de venta con algo pequeño. La caja grande de electrónica y hogar cuesta 195 €, trae hasta 90 artículos de electrónica, hogar y accesorios con su albarán, y te dice en dos semanas qué porcentaje eres capaz de vender y a qué precio. Ese porcentaje es justo el dato que necesitas para calcular una puja con sentido.
Si ya tienes almacén y quieres volumen sin pasar por una plataforma de pujas, pídenos presupuesto en palets de devoluciones de Amazon: rellenas el formulario y te contestamos por correo con una propuesta a medida. Y si quieres ver cómo se aplica todo esto en una plataforma concreta, tienes el detalle en las subastas de devoluciones de Amazon en B-Stock.
