Un robot aspirador de segunda mano se revende bien cuando cumple tres condiciones: que la batería aguante una limpieza entera, que sus filtros y cepillos se sigan vendiendo y que llegue con su base de carga. Si falla una de las tres, pasa a ser una venta lenta y hay que ajustarle el precio antes de publicarlo.
Primero el modelo, después el aparato
Dale la vuelta al robot. En la pegatina de la base vienen el modelo y el número de serie, y esos dos datos mandan sobre el resto. Sin modelo no hay precio de referencia, ni manual, ni forma de saber qué recambios encajan.
Con el modelo apuntado, mira si el fabricante sigue vendiendo los consumibles y cuánto piden por ellos. Un robot sencillo cuyo juego de filtros y cepillos cueste casi lo que pensabas pedir no sale a cuenta: o lo vendes sucio o el margen se va en piezas. Los modelos de gama alta descatalogados suelen mantener recambios compatibles. Los de marca desconocida, casi nunca.
La batería vale la mitad del precio
La prueba es sencilla y no admite atajos. Cárgalo al máximo, despeja una habitación y lanza una limpieza completa cronometrando hasta que vuelve solo a la base. Compara ese tiempo con la autonomía que el fabricante publica para ese modelo. Si se queda muy por debajo, la batería está al final de su vida y el anuncio tiene que decirlo.
Hay dos señales que cortan la venta de golpe. Una es la carcasa abombada o los tornillos del compartimento que ya no cierran: eso es batería hinchada y ese robot no se vende ni se envía, va al punto limpio. La otra es que se quede tirado a mitad de faena sin volver a la base, que puede ser la batería o los contactos sucios.
En muchos modelos la batería es accesible con un destornillador, así que un recambio devuelve el aparato al mercado. Haz la cuenta antes: si la pieza cuesta una parte grande de lo que vas a cobrar, véndelo como está y dilo claro.
Las piezas que se gastan
Estos son los consumibles que decide si el robot llega presentable a las fotos:
- Filtro: se cambia, no se sopla. Un filtro gris y apelmazado quita aspiración y huele.
- Cepillo central: hay que sacarlo, cortar el pelo enrollado en los ejes y comprobar que las tapas laterales giran sin holgura.
- Cepillos laterales: si tienen las cerdas torcidas de forma permanente, barren hacia fuera en vez de hacia dentro.
- Rueda loca delantera: se desmonta y casi siempre esconde pelo y polvo compactado.
- Sensores de caída: los puntos oscuros de la parte de abajo, que se limpian con un paño seco.
- Depósito y mopa: revisa la junta de goma y si la mopa de repuesto todavía se fabrica.
- Contactos de carga: dos chapas metálicas que hay que dejar brillantes, en el robot y en la base.
Media hora de limpieza a fondo cambia las fotos del anuncio y el precio que puedes pedir. Es el aparato donde más se nota el trabajo previo.
La cuenta anterior y la aplicación
Los robots con wifi se configuran desde una aplicación y quedan asociados a la cuenta de quien los usó. Ahí dentro queda además el mapa de la casa, que es un dato personal como cualquier otro.
Antes de revender uno, restablécelo a valores de fábrica. El procedimiento varía según el modelo y suele ser una combinación de botones del robot, no de la aplicación. Después enciéndelo y comprueba que arranca pidiendo idioma y red, no con el plano del piso de otra persona. Si llega vinculado a una cuenta ajena y no consigues soltarlo, véndelo indicando que solo funciona en modo manual.
La prueba de media hora
| Qué compruebas | Cómo | Señal de alarma |
|---|---|---|
| Carga | Diez minutos en la base | No se enciende el indicador |
| Autonomía | Un ciclo completo con cronómetro | Se para muy pronto |
| Aspiración | Un puñado de arroz en suelo duro | Deja la mitad |
| Sensores de caída | Acércalo al borde de un escalón | Se asoma y no frena |
| Navegación | Déjalo dar una vuelta entera | Choca fuerte o gira sin avanzar |
| Ruido | Escúchalo sobre baldosa | Chirrido o traqueteo del cepillo |
| Vuelta a base | Al terminar el ciclo | No la encuentra |
Qué contar en el anuncio y cuánto pedir
Pon el modelo exacto en el título, porque es lo que la gente escribe en el buscador. En la descripción, tres datos: qué trae la caja, cuánto ha durado la batería en tu prueba y si los consumibles son nuevos. No inventes horas de uso ni ciclos si no puedes verlo en la aplicación.
Para fijar el precio, parte de ventas ya cerradas de ese mismo modelo y resta lo que le falte: base, mopa, depósito de agua o cepillo de repuesto. El método completo está en cómo poner precio a productos de segunda mano, y si quieres ver cuánto queda después del envío y de las comisiones, echa las cifras en la calculadora de reventa.
Por qué aparecen tantos robots devueltos
Se regalan mucho y se devuelven casi igual, casi siempre porque la casa no encaja con el aparato: alfombras altas, umbrales, muebles con las patas justas o un piso con demasiados cables sueltos. Ese producto vuelve al almacén abierto, ya no se puede vender como nuevo y acaba en una partida de liquidación. El proceso, aplicado a todo tipo de aparatos con motor, lo contamos en los lotes de electrodomésticos de devoluciones.
En nuestro catálogo el sitio donde puede aparecer uno es la caja grande de electrónica y hogar, de 195 €, que llega a 90 artículos de electrónica, hogar y accesorios. El contenido es sorpresa: se elige la categoría y la franja de valor, nunca la marca ni el modelo. Si te toca uno, aplícale esta misma revisión, igual que harías con cualquier pequeño electrodoméstico de devoluciones.
