Los cargadores de lote se dividen en tres montones nada más abrir la caja: los que se venden, los que se usan en casa y los que van al punto limpio. Separarlos bien es cuestión de mirar la etiqueta, probar la carga y descartar sin pena lo que no tenga garantías. Es el artículo más abundante de cualquier lote de electrónica y el que más se malvende por no clasificarlo.
Primero, lo que no debe venderse
Un cargador es un aparato conectado a la red eléctrica, así que aquí no hay término medio. Descarta sin pensarlo si ves alguna de estas señales:
- La carcasa abierta, rajada o mal encajada.
- Las clavijas flojas, torcidas u oxidadas.
- Un peso llamativamente bajo para su tamaño.
- La etiqueta ilegible o sin datos del fabricante, entrada y salida.
- Olor a plástico quemado o marcas oscuras alrededor de los contactos.
- Calentamiento excesivo en los primeros minutos de uso.
- Clavija que no es la europea de dos patillas redondas, salvo que lo vendas como lo que es, con su adaptador aparte.
La etiqueta debe incluir el marcado CE, el fabricante o el importador y los valores de entrada y salida. Ese marcado es una declaración del fabricante, no un certificado que alguien haya comprobado pieza a pieza, así que úsalo como requisito mínimo y no como prueba de calidad.
Leer la potencia real
En la carcasa viene algo parecido a «Input 100-240V» y «Output 5V 2A». La entrada indica que sirve para la red española. La salida, multiplicando voltios por amperios, da la potencia en vatios: 5 V y 2 A son 10 W.
Los cargadores modernos listan varias combinaciones porque ajustan el voltaje al aparato conectado. En esos casos, la cifra que vale para el anuncio es la mayor. Un probador USB de los baratos, colocado entre el cargador y el cable, muestra el voltaje y el amperaje que está entregando de verdad, que es la única forma de detectar los que prometen mucho y dan poco.
| Franja | Para qué sirve | Salida de venta |
|---|---|---|
| Hasta 12 W | Móviles antiguos, auriculares | Baja, solo en packs |
| 18 a 30 W | Móvil actual, tableta | Buena y constante |
| 45 a 100 W | Portátil por USB-C | La mejor del lote |
| Base inalámbrica | Móviles compatibles | Media, depende del modelo |
| Cargador de coche | Viajes y trabajo | Buena en verano |
Los cables
Un cable se prueba en veinte segundos, pero hay que probarlo con dos cosas distintas.
- Carga. Conéctalo a un móvil y comprueba que empieza a cargar y que no se corta al mover el conector.
- Datos. Enchúfalo a un ordenador y mira si reconoce el aparato. Hay cables que solo cargan, y eso hay que decirlo al venderlos.
- Conectores. Mira los contactos a contraluz: verdín, torceduras o holgura son motivo de descarte.
- Funda. Un cable con el forro abierto cerca del conector no se vende.
Para cargas altas por USB-C hacen falta cables preparados para esa potencia. Si vendes un cargador potente con un cable cualquiera, el comprador se quejará de que carga lento y tendrá razón.
Desde hace un par de años, la mayoría de los aparatos pequeños que se venden en la Unión Europea cargan por USB-C. Eso ha hecho que los cables y cargadores de ese tipo tengan salida y que los de conector antiguo se queden parados. Consulta la norma vigente si necesitas el detalle legal.
Qué hacer con cada montón
- Los buenos, en packs. Tres cables del mismo tipo y la misma longitud se venden mejor que tres anuncios sueltos, y ahorran un envío.
- Los de potencia alta, por separado. Un cargador de portátil por USB-C aguanta su propio anuncio y su propio precio.
- Los genéricos sin marca, como regalo al cerrar otra venta. Suben la valoración y no ocupan.
- Los dudosos, fuera. Al punto limpio o al contenedor de aparatos eléctricos de cualquier tienda que los recoja.
Para calcular qué parte del lote se convierte en dinero, prueba la calculadora de reventa con tus propias cifras. Y para fijar los precios, parte siempre de lo que se ha vendido de verdad, como explicamos paso a paso en cómo poner precio a productos de segunda mano.
De dónde salen tantos cargadores
Los cargadores y los cables se devuelven muchísimo porque se compran a ciegas y luego no encajan con el aparato. Por eso aparecen en casi todos los lotes de electrónica, y por eso ocupan un buen espacio de nuestra caja sorpresa de electrónica, de 99 €, entre los hasta 30 artículos que lleva.
Antes de que entren en la caja los revisamos y apartamos lo que no funciona, pero la revisión de tu montón la tienes que hacer igual al recibirla: arranca con la checklist para revisar una caja de devoluciones y aplica luego esta lista a cada enchufe. Qué se vende antes y qué se queda parado, por categorías, lo tienes en los productos de devoluciones que más se venden y en los accesorios de móvil que más se venden.
Si prefieres no adelantar dinero en la primera compra, puedes pagar la caja al repartidor cuando la recibas, sin recargo, y devolverla en 14 días si no era lo que esperabas.
