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Guía · actualizada el 18/09/2026 · 5 min de lectura

Cómo abrir una tienda de segunda mano: trámites, local, stock y gestión diaria

Cómo abrir una tienda de segunda mano en España: forma jurídica, altas, licencia del ayuntamiento, local y seguro, cómo llenarla con lotes, precios y rotación.

Para abrir una tienda de segunda mano tienes que resolver cinco cosas en este orden: la forma jurídica, las altas en Hacienda y en la Seguridad Social, el permiso de actividad del ayuntamiento, un local con el uso permitido y un seguro. Después viene lo que de verdad decide si el negocio funciona: cómo llenas la tienda y a qué velocidad rota lo que pones a la venta.

Antes de seguir, un aviso importante. Los trámites concretos cambian según el ayuntamiento y la comunidad autónoma, y algunos varían incluso según la calle. Lo que sigue es el mapa general; el detalle de tu caso lo tienes que confirmar con un asesor y en tu ayuntamiento.

Los pasos administrativos, en orden

1. Forma jurídica

La opción más común al empezar es darse de alta como autónomo, porque es rápido y barato. La sociedad limitada separa el patrimonio personal del negocio, pero implica constitución ante notario, contabilidad más exigente y más costes fijos. Si vas a firmar un alquiler largo o a invertir una cantidad importante, plantéaselo a un asesor antes de decidir.

2. Alta en Hacienda y en la Seguridad Social

Se presenta la declaración censal de alta, eligiendo el epígrafe de actividad que corresponda al comercio al por menor de artículos usados, y se da el alta en el régimen de autónomos de la Seguridad Social. En ese momento se decide también cómo vas a tributar y qué obligaciones de IVA tendrás.

Para los bienes usados existe un régimen especial de IVA, el REBU, pensado para quien revende artículos de segunda mano. No es automático ni encaja en todos los casos: lo explicamos en el régimen especial de bienes usados y conviene revisarlo con tu asesor antes del alta, porque condiciona tu facturación.

3. Licencia de actividad del ayuntamiento

Este es el trámite que más sorpresas da. Cada municipio tiene su ordenanza, y para un comercio pequeño lo habitual es una declaración responsable o una comunicación previa, con un proyecto técnico firmado si hay obras o si el local supera cierta superficie.

Antes de firmar nada, comprueba en el ayuntamiento tres puntos del local que te interesa:

Un local barato con el uso no permitido sale carísimo. Y las obras de adecuación suelen costar más y tardar más de lo previsto.

4. Local y contrato

Mira el escaparate y el paso de gente antes que los metros. En segunda mano manda la rotación, y la rotación depende de que entre gente a curiosear. Revisa en el contrato la duración, la fianza, quién paga las obras, si puedes poner rótulo y qué pasa si te deniegan el permiso de actividad. Pide que esa denegación sea causa de resolución sin penalización.

5. Seguro y obligaciones con el cliente

Un seguro de responsabilidad civil y de contenido es lo mínimo, y muchos arrendadores lo exigen por contrato. Además, tendrás que tener hojas de reclamaciones a disposición del cliente y el cartel que las anuncia, con los precios visibles e IVA incluido y tickets de cada venta. El modelo de hojas y algún requisito extra dependen de tu comunidad autónoma.

Si compras artículos usados a particulares, algunas comunidades exigen llevar un libro registro con los datos del vendedor y del objeto. Pregúntalo antes de empezar a comprar en el mostrador.

Cómo llenar la tienda

Una tienda vacía no vende, y una tienda siempre igual tampoco: el cliente de segunda mano vuelve porque espera encontrar algo nuevo. Lo práctico es combinar tres fuentes.

Fuente de géneroVentajaInconveniente
Compra a particulares en mostradorPrecio bajo y producto localIrregular y exige tasar bien
Lotes de liquidación y devolucionesVolumen y novedades constantesLlega mezclado y hay que revisarlo
Depósito de tercerosNo inmovilizas dineroMargen menor y más papeleo

Los lotes son lo que mejor mantiene el escaparate vivo, porque puedes programar cuándo entra mercancía. Con la caja grande de electrónica y hogar, 195 € te dan hasta 90 artículos, bastante para llenar varias baldas de golpe. Cuando necesites más de cinco cajas seguidas, se prepara a medida: pide presupuesto de palés y pedidos grandes y te contestamos por correo.

Todo lo que entra se revisa y se etiqueta antes de salir a la sala: código interno, coste, fecha de entrada y estado. Ese registro es el que después te dice qué comprar más y qué no volver a comprar. Para decidir por dónde empezar, te sirve saber qué productos de devoluciones tienen más salida.

Precios y rotación

En una tienda física el enemigo no es el margen bajo, es el artículo que lleva cuatro meses en la estantería ocupando sitio. Trabaja con una regla de rebaja por tiempo y aplícala sin discutir contigo mismo:

  1. Precio de entrada durante las primeras semanas.
  2. Primera rebaja si no se ha vendido pasado un mes.
  3. Segunda rebaja o traslado a una mesa de oferta al segundo mes.
  4. Salida al tercer mes: lote, mercadillo o donación.

Pon precio a todo y de forma visible, porque lo que hay que preguntar no se compra. Agrupa lo barato en cestas con precio único, coloca a la altura de los ojos lo que más margen deja y reserva el escaparate para las novedades, que es lo que hace entrar. Antes de fijar los precios de un lote, pasa tus cifras por la calculadora de reventa para ver qué margen te queda después de costes.

La gestión diaria

Ese último punto es el que avisa a tiempo. Si el stock parado crece mes a mes, estás comprando más de lo que vendes, y eso se corrige antes comprando menos que vendiendo más.

Antes de firmar el alquiler

Haz esta prueba durante dos o tres meses: compra lotes, vende por internet y en algún mercadillo, y apunta todo. Sabrás qué categorías rotan en tu zona, a qué precio y cuántas horas te lleva. Con esos datos, la decisión sobre el local deja de ser una corazonada. El plan por fases para esa etapa previa está en cómo montar un negocio de reventa de devoluciones.

Y cuando tengas el local elegido, empieza por el ayuntamiento y por el asesor, en ese orden, antes que por la pintura y el rótulo.

Preguntas frecuentes

¿Qué se necesita para abrir una tienda de segunda mano?

Elegir la forma jurídica, darte de alta en Hacienda y en la Seguridad Social, tramitar la licencia o la declaración responsable de actividad en tu ayuntamiento, tener un local con el uso permitido y contratar un seguro. Los requisitos exactos dependen del municipio y de la comunidad autónoma.

¿Hace falta licencia de actividad para una tienda?

En la mayoría de los casos sí, aunque en muchos municipios el trámite se resuelve con una declaración responsable que te permite abrir y luego recibir la inspección. Pregunta en tu ayuntamiento antes de firmar el alquiler.

¿Se puede vender de segunda mano sin ser autónomo?

Vender cosas propias de forma puntual no es lo mismo que abrir un comercio. Si compras género para revenderlo con habitualidad, es una actividad económica y lo normal es darse de alta. Consúltalo con un asesor.

¿Qué garantía tienen los productos de segunda mano en una tienda?

Vender usado no elimina la garantía legal ni el deber de informar del estado real de cada artículo. Deja el estado por escrito en el ticket y guarda una copia.

¿Cómo se llena una tienda de segunda mano?

Con compras a particulares, con lotes de liquidación y devoluciones, y con depósito de terceros. Lo habitual es combinar las tres para tener siempre novedades sin depender de una sola fuente.

¿Cuánto cuesta abrir una tienda de segunda mano?

Depende del local y de la zona, y no hay una cifra general. Suma fianza y primeras rentas, adecuación y mobiliario, licencia, seguro, cuotas de alta, el primer stock y un colchón para varios meses sin ventas.

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