Para surtir una tienda de segunda mano con lotes de devoluciones hay tres cifras que mandan: cuántos artículos caben en tu sala, cuántos se venden cada semana y cuánto te cuesta cada uno puesto en la estantería. Con eso decides qué comprar y cada cuánto. Nuestra unidad de compra para tiendas es la caja grande de electrónica y hogar, con hasta 90 artículos, y los palés se preparan a medida.
Cuánto stock necesitas para abrir una tienda de segunda mano
Empieza contando sitio, no dinero. Mide los metros lineales de balda, mesa y escaparate que vas a llenar y calcula cuántos artículos caben sin que quede amontonado. Una tienda apretada se ve barata, pero también se ve desordenada y frena la venta.
A esa cantidad súmale un tercio más en trastienda. Es el colchón que te permite tapar huecos el mismo día que se vende algo, sin esperar a la siguiente entrega. Esta tabla es una forma de dimensionarlo, con cifras de ejemplo que tendrás que ajustar a tu local:
| Superficie de venta | Artículos expuestos | Surtido inicial | Reposición al mes |
|---|---|---|---|
| Menos de 30 m² | Unos 300 | 4 o 5 cajas grandes | 1 o 2 cajas |
| De 30 a 60 m² | Unos 600 | 8 o 9 cajas grandes | 2 o 3 cajas |
| Más de 60 m² | Más de 900 | Un palé a medida | 1 palé o varias cajas |
La caja grande de electrónica y hogar cuesta 195 € y trae hasta 90 artículos de electrónica, hogar y accesorios. Para una tienda pequeña, cuatro o cinco cajas llenan la sala de golpe sin inmovilizar mucho dinero. Hasta cinco cajas se compran directamente en la web; a partir de ahí se prepara un pedido a medida o un palé, con presupuesto en palés de devoluciones de Amazon.
No compres todo el surtido en una sola entrega. Parte la compra en dos o tres entradas separadas por semanas: así ves qué se mueve antes de gastar el resto y tienes novedades desde la primera semana.
Qué surtido pedir al principio
Un error habitual es llenar la tienda con lo que a ti te gusta. El surtido de una tienda de segunda mano lo decide el barrio, no el gusto del dueño.
Al principio conviene ir a lo mixto: electrónica pequeña, hogar y accesorios en la misma compra. Mezclar familias te da dos cosas a la vez, ticket bajo para el cliente que entra a mirar y algún artículo de valor que sostenga la caja del día. Las categorías que más salida suelen tener las repasamos en qué productos de devoluciones se venden mejor.
Lo que no conviene al empezar es cargarte de una sola familia. Veinte unidades del mismo cargador no son veinte ventas, son una cesta de oferta y un mes de espera. Ese riesgo aumenta cuanto más grande es el lote, y es una de las razones para probar con cajas antes de dar el salto al palé. La comparativa de tamaños está en lotes de devoluciones de Amazon.
Cómo medir la rotación de verdad
La rotación no se mide a ojo. Basta con etiquetar cada artículo al entrar y apuntar cuatro datos, y en dos meses tienes tu propio mapa de qué comprar:
- La fecha de entrada. Es la que te dice cuántas semanas lleva ese artículo ocupando sitio.
- La familia a la que pertenece. Electrónica, hogar, accesorios, textil. Sin esto no puedes comparar lotes entre sí.
- El coste que le has repartido del lote. Lo necesitas para saber si la venta fue buena o solo rápida.
- El precio al que sale y el precio al que se cierra. La diferencia entre los dos te mide cuánto estás regateando.
Con esos datos, mira cada mes dos cosas por familia: qué porcentaje de lo que compraste se ha vendido y cuántas semanas tarda de media en salir. La familia que vende mucho y rápido es la que hay que repetir en el siguiente pedido, aunque deje menos margen por unidad. La que lleva tres meses parada no es stock, es sitio ocupado.
Un detalle que se pasa por alto: la rotación cambia con la temporada. Antes de dar por muerta una familia, comprueba si la probaste en un mes flojo.
Las cuentas que deciden tu precio
Aquí es donde se tuerce la mayoría de las tiendas nuevas, porque se reparte el coste del lote entre todo lo que viene y no entre lo que se puede vender.
Un ejemplo con números inventados, solo para enseñar el cálculo. Compras una caja de 195 € con 90 artículos. Al revisarla apartas 15 que no salen a la sala, entre lo que no funciona y lo que no encaja con tu tienda. Te quedan 75 artículos expuestos, así que el coste real es de 2,60 € por artículo, no de 2,17 €. Si además le sumas etiquetas, bolsas y el rato de revisar, sube un poco más.
Esa cifra es el suelo. Sobre ella pones tu margen y, encima, los gastos fijos del local, que no dependen del lote: alquiler, suministros, cuota de autónomo y seguro. Para saber cuántos artículos necesitas vender al mes, divide tus gastos fijos entre el margen medio que te deja cada venta. Ese número es tu objetivo diario, y suele ser más alto de lo que parece.
Puedes probar escenarios antes de comprar con la calculadora de reventa, cambiando el porcentaje de artículos que crees que vas a colocar. Y si todavía estás con los trámites y el local, el orden completo está en cómo abrir una tienda de segunda mano.
Reposición: el ritmo importa más que el volumen
El cliente de segunda mano vuelve porque espera encontrar algo que antes no estaba. Si entra tres veces y ve lo mismo, deja de entrar. Por eso vale más una entrada pequeña al mes que una compra enorme cada seis meses.
Marca un día fijo de reposición y compra antes de quedarte sin hueco, no después. Los pedidos confirmados antes de las 14:00 de un día laborable salen ese mismo día y llegan en 24-48 h a la Península, en 48-72 h a Baleares; no enviamos a Canarias, Ceuta ni Melilla. Con ese plazo puedes trabajar con poco stock guardado y pedir cada dos o tres semanas.
Conviene que sepas de dónde sale el género que te llega. Somos una tienda española independiente, sin relación con Amazon: compramos lotes de devoluciones ya liquidados a mayoristas, probamos los artículos y los agrupamos por categoría y valor. Cada caja lleva dentro un albarán con lo que trae y su valor de referencia, que es el precio que tenían esos artículos en Amazon en una fecha concreta y no lo que vas a cobrar tú.
Para comprar como empresa o como autónomo, pídenos la factura en pedidos@stockdirecto.eu con el número de pedido y tus datos fiscales. Guárdala con el resto de tus cuentas: es el justificante de lo que te costó el género y lo que te permite repartir bien el coste por artículo.
Empieza por dos cajas grandes, etiqueta todo lo que salga a la sala con la fecha de entrada y mira a las cuatro semanas qué familia se ha movido. Con ese dato, el siguiente pedido ya no es una apuesta.
