Dropshipping o stock propio es la primera decisión de quien quiere vender por internet, y no tiene una respuesta única. El dropshipping evita comprar mercancía pero deja poco margen y nada de control. El stock propio exige poner dinero antes de vender, pero cada venta deja más y el producto lo tienes en la mano. Un lote de devoluciones es la forma más barata de tener stock propio sin un almacén.
Qué significa cada modelo en la práctica
En dropshipping publicas productos que no tienes. Cuando alguien compra en tu tienda, haces el pedido al proveedor y él lo envía directamente al cliente. Tú te quedas la diferencia entre lo que has cobrado y lo que le pagas. No tocas la mercancía, no embalas y no tienes cajas en casa.
Con stock propio compras primero y vendes después. La mercancía llega a tu casa o a tu local, la revisas, la fotografías y la envías tú cuando se vende. Puedes comprar a un mayorista de catálogo, que te deja elegir referencias, o comprar lotes de devoluciones, donde eliges categoría y rango de valor pero no artículos concretos. En la guía de tipos de mayoristas para revender tienes las familias de proveedores explicadas una a una.
Inversión inicial: cuánto hay que poner antes de vender
Aquí está la gran diferencia y el motivo por el que el dropshipping atrae tanto. No pagas nada por el producto hasta que un cliente te ha pagado a ti. Lo que sí pagas, y suele olvidarse, es todo lo que rodea a la venta: la plataforma de la tienda, el dominio, las herramientas de sincronización con el proveedor y, sobre todo, la publicidad. Sin stock que te diferencie, la única forma de que alguien te compre a ti y no al proveedor es que te vea antes, y eso cuesta dinero o muchas horas.
Con stock propio el dinero sale al principio. Un lote de devoluciones de hasta 90 artículos cuesta 195 euros y una caja pequeña, 49. Es una cantidad que se puede pagar contra reembolso o en tres plazos, pero es dinero que sale antes de la primera venta. A cambio, no necesitas publicidad para arrancar: un producto a buen precio en una plataforma de segunda mano se vende solo si la foto y el precio están bien.
Margen por venta: por qué el dropshipping deja tan poco
En dropshipping compras de uno en uno, sin volumen, a un proveedor que además te envía el pedido. Su precio ya lleva su margen, el envío individual y a veces la gestión. Lo que te queda a ti es lo que el mercado admita por encima de ese precio, y como el mismo producto suele estar en decenas de tiendas, la competencia lo aprieta hacia abajo. Como referencia, es habitual que el margen bruto por venta sea estrecho y que la publicidad se coma buena parte.
Con un lote de devoluciones pagas una fracción del valor de referencia de los artículos, que es su precio en Amazon en una fecha concreta. Vendes por debajo de ese precio, porque es segunda mano y el comprador espera descuento, pero el recorrido entre lo que te costó cada artículo y lo que sacas por él es mucho mayor. Antes de comprar, pasa los números por la calculadora de reventa con un precio de venta prudente y verás la diferencia.
Control: lo que no ves no lo puedes prometer
Con dropshipping no sabes en qué estado sale el producto, cómo va embalado ni cuándo llega. Si el proveedor está fuera de la Unión Europea, el plazo se mide en semanas y la aduana puede añadir costes que tu cliente no espera. Tú has vendido a tu nombre, así que la queja te llega a ti, y la resuelves sin tener el producto delante.
Con stock propio has probado el artículo, le has hecho tus fotos y lo envías en el embalaje que decides. Si llega algo con un fallo, lo ves tú antes que el cliente y lo apartas. El trabajo es mayor, pero las reclamaciones son menos y se resuelven antes. Cómo atenderlas lo tienes en la guía sobre gestionar las devoluciones de tus ventas.
Comparativa en una tabla
| Aspecto | Dropshipping | Stock de catálogo | Lote de devoluciones |
|---|---|---|---|
| Dinero por adelantado | Casi nada en producto | Alto, por cantidades mínimas | Desde 49 euros |
| Margen por venta | Estrecho | Medio | Alto, con variación entre artículos |
| Eliges el artículo | Sí | Sí | Solo categoría y valor |
| Estado del producto | Nuevo, sin verlo tú | Nuevo | Mixto, revisado antes de enviar |
| Trabajo por venta | Bajo | Medio | Medio: foto, anuncio y envío |
| Reclamaciones | Las atiendes sin el producto | Las atiendes tú | Las atiendes tú, con el producto visto |
Es una comparación orientativa. Hay proveedores de dropshipping dentro de España con plazos cortos y mayoristas de catálogo que aceptan pedidos pequeños, pero la lógica de cada modelo es la de la tabla.
Riesgos que no se ven en el primer mes
Cada modelo tiene un riesgo distinto y conviene conocerlo antes de elegir:
- En dropshipping, el riesgo es depender de alguien que no conoces. Si el proveedor sube precios, se queda sin stock o cierra, tu tienda se queda sin producto de un día para otro. Y si entrega mal, la reputación que se daña es la tuya.
- En stock de catálogo, el riesgo es la cantidad mínima. Comprar cien unidades de lo mismo deja mucho dinero parado si esa referencia no sale, y ya es tarde para cambiar.
- En lotes de devoluciones, el riesgo es la variedad. No todo lo que llega vale lo mismo ni se vende igual de rápido, y algún artículo saldrá a precio de saldo. Se compensa con el conjunto, no artículo por artículo.
- En todos, el riesgo común es comprar o publicar más de lo que puedes gestionar. Lee cuánto stock comprar al empezar antes de pedir nada, tanto si es una caja como si son tres.
Para quién encaja cada opción
El dropshipping encaja si tienes mucho tiempo, nada de espacio y ganas de aprender a captar clientes con anuncios y contenido. Es más un negocio de marketing que de producto, y quien lo hace bien dedica el día a eso.
El stock de catálogo encaja cuando ya sabes qué se vende, tienes espacio y puedes asumir pedidos mínimos. Es el paso natural de quien lleva tiempo vendiendo y quiere repetir lo que funciona.
El lote de devoluciones encaja si quieres empezar con poco dinero, prefieres vender en plataformas de segunda mano y no te importa que cada artículo sea distinto. Una caja grande de electrónica y hogar de hasta 90 artículos es el formato pensado para revender: llega revisada, con su albarán y su valor de referencia, y da material para un mes de anuncios. Cuando el volumen se te quede corto, el siguiente paso son los palets de devoluciones, con presupuesto a medida.
Cómo decidirlo con tus propios números
Antes de elegir, haz tres cuentas sencillas:
- Cuánto puedes poner ahora sin que te duela. Si la respuesta es cero, el dropshipping es la única puerta abierta, aunque sea la más lenta.
- Cuántas horas semanales tienes. El dropshipping las necesita para anuncios y atención; el stock propio, para fotos, publicaciones y envíos.
- Qué margen necesitas por venta para que compense. Si con un margen estrecho necesitas vender cientos de unidades al mes, no es un negocio de fin de semana.
Si puedes poner el precio de una caja y tienes dos tardes libres a la semana, empieza por el stock propio en pequeño. Pide una caja, publica los artículos y mira qué sale y a qué precio. Con ese dato real en la mano decides si repites, si subes a un formato más grande o si combinas tu stock con productos de proveedor para completar el catálogo. Lo que no conviene es decidirlo con el ejemplo de otro: tus horas y tu dinero son los que mandan.
