La garantía de un móvil de segunda mano depende de quién te lo venda, no del estado del teléfono. Si el vendedor es una empresa, responde por la garantía legal. Si es un particular, esa garantía no existe y solo tienes lo que hayáis puesto por escrito. Todo lo demás, desde la batería hasta el bloqueo de cuentas, se ordena a partir de ahí.
Esto es información general, no asesoramiento legal. Para un caso concreto, pregunta en la oficina de información al consumidor de tu ayuntamiento.
Según quién te lo venda
| Quién vende | Qué tienes | Qué pedir antes de pagar |
|---|---|---|
| Tienda o empresa | Garantía legal del vendedor | Factura con IMEI y estado descrito |
| Plataforma de reacondicionados | Garantía legal más la comercial que anuncie | Condiciones por escrito y quién repara |
| Marketplace con vendedor profesional | La del vendedor, no la de la plataforma | Datos fiscales del vendedor |
| Particular por aplicación de segunda mano | Solo el acuerdo entre vosotros | Prueba en mano y recibo firmado |
| Vendedor sin datos identificables | Nada exigible en la práctica | No cerrar la compra |
La diferencia entre la primera fila y la última es todo el riesgo de esta compra. Un teléfono comprado a un desconocido puede salir perfecto, pero si a las tres semanas deja de cargar no hay nadie a quien reclamar.
Qué es exactamente lo que cubre
La garantía legal no protege contra el paso del tiempo: protege contra que el producto no sea lo que te vendieron. Aplicado a un móvil, eso significa que tiene que corresponder con la descripción, funcionar como un teléfono de ese modelo y estado, e incluir lo que se dijo que incluía.
Por eso estos casos sí son reclamables aunque el aparato sea usado:
- Llega bloqueado por la cuenta del dueño anterior y no se puede configurar.
- El IMEI no coincide con el de la caja o aparece en una lista de terminales bloqueados.
- Se anunció libre de operador y solo funciona con una compañía.
- La capacidad de almacenamiento o el modelo no son los del anuncio.
- Falta un accesorio que figuraba en la descripción.
- Tiene una avería que ya existía cuando te lo entregaron, aunque se manifieste después.
Y estos no lo son: la batería que pierde autonomía con los años, la pantalla rota por una caída tuya, los daños por humedad, una reparación que hiciste por tu cuenta con piezas de cualquier sitio y los defectos que el vendedor te describió y aceptaste, como un arañazo en la tapa.
Los plazos, sin números redondos
La norma española distingue entre producto nuevo y producto de segunda mano. En el usado, comprador y vendedor pueden pactar un plazo de responsabilidad más corto que el general, pero nunca por debajo del mínimo que fija la ley, y ese pacto tiene que estar escrito y aceptado antes de comprar, no anunciado después en el tique.
Hay un detalle que importa más que la duración. Durante una primera etapa se presume que el defecto venía de origen, así que no te toca demostrarlo; después puede corresponderte probar que el fallo ya existía, algo bastante más difícil. Así que reclama en cuanto aparezca el problema. El esquema completo de plazos y pasos está en la garantía de los productos de segunda mano, y conviene consultar el texto oficial vigente.
La factura es la mitad de la garantía
Con un teléfono, el papel tiene una exigencia extra respecto a cualquier otro producto: el IMEI. Sin ese número en la factura, demostrar que el aparato averiado es el que compraste se complica.
Pide siempre factura o justificante con los datos fiscales del vendedor, la fecha, el modelo, el estado descrito y el IMEI. Comprueba en ese momento que coincide con el del teléfono, como explicamos en comprobar el IMEI antes de comprar. Guarda el anuncio y la conversación: la descripción publicada forma parte de lo que te vendieron.
Reacondicionado no es lo mismo que usado
Un teléfono vendido como reacondicionado ha pasado por una revisión y suele llevar, además de la garantía legal, una garantía comercial de la empresa que lo prepara. Esa segunda es voluntaria y la fija el vendedor, así que lee qué incluye, cuánto dura y quién repara.
Ojo con una confusión frecuente: la garantía comercial nunca sustituye a la legal ni puede empeorarla. Si te ofrecen una a cambio de renunciar a la otra, eso no funciona así.
Antes de pagar, prueba el teléfono
La mejor garantía sigue siendo la revisión propia. Enciéndelo delante del vendedor, comprueba que arranca en la pantalla de bienvenida sin pedir cuentas ajenas, mira el estado de la batería en los ajustes y prueba cámaras, altavoz, micrófono y carga. La lista completa está en cómo comprobar un móvil de segunda mano. Si eres tú quien vende, déjalo limpio siguiendo cómo borrar los datos del móvil antes de venderlo: entregarlo vinculado es la causa número uno de reclamación.
Qué aplicamos nosotros
Somos una tienda española independiente, no somos Amazon ni estamos afiliados a Amazon, y vendemos como empresa, así que a nuestros pedidos se les aplica la garantía legal que corresponde a una compra a un profesional. Los teléfonos de la caja sorpresa de móviles, de 289 €, se prueban y se dejan sin cuentas antes de entrar. Esa caja garantiza al menos un smartphone funcionando y hasta cinco, sin elegir marca ni modelo.
Si un artículo llega defectuoso, nos mandas una foto dentro de las primeras 48 horas y lo reponemos. Y si la caja no te convence, la devolución queda abierta durante los 14 días siguientes a la entrega. El plazo de garantía aplicable a tu pedido está en nuestras condiciones. Y si revendes, tus compradores tendrán frente a ti los mismos derechos: describe el estado real y conserva las facturas.
